escucho el viento que entra por la ventana,
siento el aroma de tus versos que leo de madrugada,
cambio las horas que pasan, por caramelos de mora,
y saboreo el intento de olvidarte, lo intento.
Me aparto de la luz que ciega mis ojos a traves de la ventana,
apago la luna en la noche,
noche fría y llena, de esas que saben ajenas,
la taza de café que preparé sobre la mesa,
escribo e imagino tu cuerpo, regresa.
Camino por las paredes casi corriendo,
sin pensar en nada,
caigo dormido en un sueño profundo,
que me sorprende despierto cuando la luz de la calle se prende,
te extraño, vuelve.

0 comentarios: