
Llegaste a la ciudad sin decir nada, llamaste y sin saber nada contesté.
Ha pasado el tiempo que parece largo pero los recuerdos están intactos, noches bohemias de borrachera, hablando hasta ver salir el sol por la ventana, a las 5 de la mañana de un día cualquiera, hablando sin importar mucho de qué, pensando solo en que el tiempo no existe cuando te propones que no debe importar, cuando no existe un por qué.
Vuelven aunque por unos días a llenarse los vacíos en el espacio del calendario para los mejores amigos, vuelve la sensación de querer salir de noche sin saber a donde, a aventurar, con la única certeza de querer llegar,sintiéndonos invencibles sobre lo falso y aparente, riéndonos en la cara de la estupidez, encontrando parecidos en la gente, aprovechando el momento y de repente, chocando nuestros vasos, haciéndolos sonar como nunca, como siempre, y de nuevo pasando el tiempo hablando, importando poco el tema, olvidando los problemas, embriagándonos de felicidad, de esa risa extraña que a veces simplemente no podemos explicar.
No voy a perder más tiempo escribiendo sin sentido, no quiero más que verte y conversar contigo amigo, mi mejor amigo.
Ha pasado el tiempo que parece largo pero los recuerdos están intactos, noches bohemias de borrachera, hablando hasta ver salir el sol por la ventana, a las 5 de la mañana de un día cualquiera, hablando sin importar mucho de qué, pensando solo en que el tiempo no existe cuando te propones que no debe importar, cuando no existe un por qué.
Vuelven aunque por unos días a llenarse los vacíos en el espacio del calendario para los mejores amigos, vuelve la sensación de querer salir de noche sin saber a donde, a aventurar, con la única certeza de querer llegar,sintiéndonos invencibles sobre lo falso y aparente, riéndonos en la cara de la estupidez, encontrando parecidos en la gente, aprovechando el momento y de repente, chocando nuestros vasos, haciéndolos sonar como nunca, como siempre, y de nuevo pasando el tiempo hablando, importando poco el tema, olvidando los problemas, embriagándonos de felicidad, de esa risa extraña que a veces simplemente no podemos explicar.
No voy a perder más tiempo escribiendo sin sentido, no quiero más que verte y conversar contigo amigo, mi mejor amigo.



