Habla el solitario señor de la cabaña azul



Me siento solo en la mesa, aqui solos mi soledad y yo.
Trato de entender los motivos, las razones, las emociones, trato y no encuentro una solución.
Me convierto en un solitario, que por fuerza y no voluntad, se ha acostumbrado a la soledad, al silencio de la noche, a lo oscuro, a la humedad, a ese entercado reproche, que me esmero en nunca olvidar.
Me voy caminando sin miedo, voy despejando mi caminar, guardo la mesa, los platos, me dispongo a lavar.
Llego a la cama ya sin zapatos, anhelando profundamente descansar.

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